La generalización de la utilización del automóvil se ha generalizado exponencialmente en la última década, trayendo consigo un importante incremento del número de accidentes derivados del hecho de la circulación. Las consecuencias, por todos conocidas: lesiones, daños materiales, etc.
En muchas ocasiones, las reclamaciones a las compañías de seguros se convierten en auténticas batallas por las responsabilidades civiles derivadas de los accidentes.
Y es que muchas veces se pasa por alto que los asegurados pueden servirse del abogado que ellos deseen remitiendo con posterioridad la minuta a la compañía. No es necesario contar con los abogados de la propia Aseguradora, ya que en ocasiones sus intereses no son los mismos que los nuestros.
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