Pocos son los que a lo largo de su vida no se ven afectados por cuestiones hereditarias, más o menos importantes, o por su edad, o por otra circunstancia. La abundante casuística normativa hereditaria, y la de los trámites de la partición suele dar lugar a numerosas cuestiones, que, paradójicamente, aunque siempre se trata de recibir algo, es en las que se pone más pasión, y, cuanto más cercano es el parentesco, muchas veces mayor es el encono.
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