11 de febrero de 2021.

 

El régimen económico matrimonial es el conjunto de normas que regulan las relaciones económicas entre los cónyuges, así como entre éstos y terceras personas.

El régimen económico del matrimonio será el que los cónyuges estipulen en capitulaciones matrimoniales. Las capitulaciones matrimoniales son el pacto por el que los cónyuges o los futuros cónyuges acuerdan las reglas económicas que van a regir durante el matrimonio entre éstos y de éstos respecto a terceros. El pacto podrá otorgarse después o antes de celebrar el matrimonio siempre que el supuesto matrimonio se contraiga en el plazo de un año y, en cualquier caso, deberá constar en escritura pública.

TIPOS DE REGÍMENES ECONÓMICOS MATRIMONIALES

Los regímenes económicos matrimoniales más usuales son los siguientes:

  • RÉGIMEN DE SEPARACIÓN DE BIENES. Mediante el régimen de separación de bienes pertenecerán a cada cónyugelos bienes que tuviese en el momento inicial del mismo y los que después adquiera por cualquier título.
  • SOCIEDAD LEGAL DE GANANCIALES. Mediante la sociedad legal de gananciales se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios obtenidos indistintamente por cualquier de ellos, que les serán atribuidos por mitad al disolverse aquella. Este régimen se caracteriza porque da lugar a la formación de tres patrimonios diferentes: el patrimonio privado de cada uno de los esposos y el patrimonio común de ambos.

Este régimen económico matrimonial es el más extendido en España, toda vez que si los cónyuges no otorgan capitulaciones matrimoniales o éstas son ineficaces se entiende que optan por el régimen de sociedad legal de gananciales. Por este motivo, nos centraremos en este régimen:

¿Qué bienes forman parte del patrimonio privado y ganancial?

Son privativos de cada uno de los cónyuges:

1.º Los bienes y derechos que le pertenecieran al comenzar la sociedad legal de gananciales.

2.º Los que adquiera después por título gratuito.

3.º Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos.

4.º Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los cónyuges.

5.º Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona y los no transmisibles inter vivos.

6.º El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a sus bienes privativos.

7.º Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor.

8.º Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo cuando éstos sean parte integrante o pertenencias de un establecimiento o explotación de carácter común.

Los bienes mencionados en los apartados 4.º y 8.º no perderán su carácter de privativos por el hecho de que su adquisición se haya realizado con fondos comunes; pero, en este caso, la sociedad será acreedora del cónyuge propietario por el valor satisfecho.

Son bienes gananciales:

1.º Los obtenidos por el trabajo o la industria de cualquiera de los cónyuges.

2.º Los frutos, rentas o intereses que produzcan tanto los bienes privativos como los gananciales.

3.º Los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, bien se haga la adquisición para la comunidad, bien para uno solo de los esposos.

4.º Los adquiridos por derecho de retracto de carácter ganancial, aun cuando lo fueran con fondos privativos, en cuyo caso la sociedad será deudora del cónyuge por el valor satisfecho.

5.º Las Empresas y establecimientos fundados durante la vigencia de la sociedad por uno cualquiera de los cónyuges a expensas de los bienes comunes. Si a la formación de la Empresa o establecimiento concurren capital privativo y capital común, corresponderá pro indiviso a la sociedad de gananciales y al cónyuge o cónyuges en proporción al valor de las aportaciones respectivas.

¿Cuándo acaba la sociedad legal de gananciales?

La sociedad legal de gananciales concluye cuando se disuelve al producirse alguna de las siguientes circunstancias:

1.º Cuando se disuelva el matrimonio.

2.º Cuando sea declarado nulo.

3.º Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges.

4.º Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en este Código.

5.º Por decisión judicial a petición de uno de los cónyuges, en alguno de los casos siguientes:

  • 1.º Haber sido el otro cónyuge judicialmente incapacitado, declarado pródigo, ausente o en quiebra o concurso de acreedores, o condenado por abandono de familia.
  • 2.º Venir el otro cónyuge realizando por sí solo actos dispositivos o de gestión patrimonial que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro en la sociedad.
  • 3.º Llevar separado de hecho más de un año por acuerdo mutuo o por abandono del hogar.
  • 4.º Incumplir grave y reiteradamente el deber de informar sobre la marcha y rendimientos de sus actividades económicas.

Disuelta la sociedad legal de gananciales se procederá a su liquidación.

La liquidación de la sociedad legal de gananciales es el conjunto de operaciones mediante las que se reparte entre los cónyuges o entre uno de éstos y los herederos del otro, en caso de fallecimiento, los bienes de la sociedad ganancial disuelta.

LAS OPERACIONES PARA LIQUIDAR EL PATRIMONIO GANANCIAL SON LAS SIGUIENTES:

PRIMERO. Formación de Inventario: La formación de inventario implica incluir todos los bienes (activo) y deudas (pasivo) de la sociedad de gananciales.

Habrán de comprenderse en el activo:

1.º Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.

2.º El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal o fraudulento si no hubieran sido recuperados.

3.º El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueran de cargo sólo de un cónyuge y en general las que constituyen créditos de la sociedad contra éste.

Habrán de incluirse en el pasivo:

1.ª Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.

2.ª El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su restitución deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la sociedad. Igual regla se aplicará a los deterioros producidos en dichos bienes por su uso en beneficio de la sociedad.

3.ª El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y, en general, las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad

 SEGUNDO. AVALÚO: Los bienes y deudas de la sociedad legal de gananciales deben ser valorados económicamente por acuerdo de los cónyuges o siguiendo criterios objetivos.

TERCERO. LIQUIDACIÓN DEL PASIVO. Terminado y evaluado el inventario se pagarán en primer lugar las deudas de la sociedad, comenzando por las alimenticias que, en cualquier caso, tendrán preferencia. Cuando no hubiera metálico suficiente para el pago de las deudas podrán ofrecerse con tal fin adjudicaciones de bienes gananciales, pero si cualquier partícipe o acreedor lo pide se procederá a enajenarlos y pagar con su importe. Mientras no se hayan pagado por entero las deudas de la sociedad, los acreedores conservarán sus créditos contra el cónyuge deudor. El cónyuge no deudor responderá con los bienes que le hayan sido adjudicados, si se hubiere formulado debidamente inventario judicial o extrajudicial. Si como consecuencia de ello resultare haber pagado uno de los cónyuges mayor cantidad de la que le fuere imputable, podrá repetir contra el otro. Pagadas las deudas y cargas de la sociedad se abonarán las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge hasta donde alcance el caudal inventariado, haciendo las compensaciones que correspondan cuando el cónyuge sea deudor de la sociedad.

CUARTO. REPARTO DE BIENES: Hechas las deducciones en el caudal inventariado que prefijan los artículos anteriores, el remanente constituirá el haber de la sociedad de gananciales, que se dividirá por mitad entre los cónyuges o sus respectivos herederos.

En multitud de ocasiones las operaciones para liquidar la sociedad legal de gananciales no resultan sencillas en la práctica y las líneas que separan la naturaleza privativa o ganancial de un bien pueden quedar difuminadas, por falta de actividad probatoria, máxime si tenemos en cuenta que se presumen gananciales los bienes existentes en el matrimonio mientras no se pruebe que pertenecen privativamente a uno de los dos cónyuges.

Por lo tanto, es imprescindible contar con asesoramiento de un abogado especialista en materia de familia para poder recopilar y defender las pruebas oportunas frente al otro cónyuge en aras de llegar a un acuerdo o, si no pudieran ser salvaguardados los intereses, en vía contenciosa.

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