4 de marzo de 2019.

Miriam Escudero. Abogada.

 

El cónyuge al que la separación o divorcio produzca un desequilibrio económico en relación con la posición del otro, que implique un empeoramiento en su situación anterior en el matrimonio, tiene derecho a una compensación que puede consistir en una pensión temporal o por tiempo indefinido, o en una prestación única, según se determine en el convenio regulador o en la sentencia.

A falta de acuerdo de los cónyuges, el Juez, en sentencia, determinará su importe teniendo en cuenta las siguientes circunstancias:

  1. Los acuerdos alcanzados por los cónyuges.
  2. La edad y el estado de salud.
  3. La cualificación profesional y las probabilidades de acceso a un empleo.
  4. La dedicación pasada y futura a la familia.
  5. La colaboración con su trabajo en las actividades mercantiles, industriales o profesionales del otro cónyuge.
  6. La duración del matrimonio y de la convivencia conyugal.
  7. La pérdida eventual de un derecho de pensión.
  8. El caudal y los medios económicos y las necesidades de uno y otro cónyuge.
  9. Cualquier otra circunstancia relevante.

 

¿CUÁNDO CESA EL DERECHO A LA PENSIÓN COMPENSATORIA?

La obligación de abonar la pensión se extingue por las siguientes causas:

  1. Vencimiento del plazo o momento señalado en el convenio regulador o sentencia.
  2. Cese de la causa que motivó la pensión compensatoria.
  3. Por contraer el beneficiario/a nuevo matrimonio o mantener una convivencia análoga a la marital con una tercera persona.

En consecuencia y en virtud de la literalidad del artículo 101 del Código Civil, el efecto lógico del nuevo matrimonio sería extinguir la pensión compensatoria. No obstante, en esta materia es importante tener presente la doctrina del Tribunal Supremo, que, de forma reiterada, indica lo siguiente:

  1. La pensión compensatoria es un derecho disponible por la parte a quien pueda afectar. Rige el principio de autonomía de la voluntad tanto en su reclamación, de modo que pueda renunciarse, como en su propia configuración.
  2. Los cónyuges pueden pactar lo que consideran más conveniente sobre la regulación de las relaciones que surgen como consecuencia del divorcio o la separación, siempre que no sea contraria a la ley, la moral y el orden público.

En caso de que las estipulaciones pactadas sean oscuras, corresponde a los jueces y tribunales interpretar su contenido y significado, tal y como realizó la Audiencia Provincial de A Coruña, Sección 5ª, en Sentencia 359/2018, de 5 de diciembre de 2018, Rec. 86/2018. En este caso, la Audiencia Provincial resolvió sobre la continuación o no del pago de la pensión compensatoria establecida en acuerdo privado a favor de la ex mujer, en el que constaba de manera literal que:

El ex esposo “se compromete voluntariamente a seguir abonando la pensión compensatoria establecida en su acta de divorcio, aún en el caso de que la situación civil de la misma variase”.

De la redacción literal del pacto, los ex cónyuges sostenían dos posturas diferentes:

  1. La ex mujer: Tal y cómo está redactada la cláusula excluye realmente como causa de la extinción de la pensión compensatoria la convivencia marital o el matrimonio con otra persona.
  2. El ex marido: En modo alguno puede entenderse en el sentido de que él quería seguir pagando la pensión compensatoria aunque la ex esposa contrajese nuevo matrimonio, sino que era otra la intención con la que firmó ese documento (enfermedad grave, ingreso o incapacidad), pues si hubiese tenido la voluntad de que se siguiese abonando la pensión compensatoria a pesar del nuevo matrimonio, lo hubiese expresado de dicha manera, cosa que no ocurrió.

Finalmente, la Audiencia Provincial interpretó a favor de la ex mujer, sobre todo por la ausencia de proposición y práctica de prueba testifical a cargo de la asistencia letrada del ex marido, que resultó ser fundamental para resolver en tal sentido, a pesar de reconocer que la interpretación del documento resultaba cuanto menos controvertida.

Por lo anterior y de conformidad con el Alto Tribunal,es necesario que los pactos que van a regir la vida familiar y económica después del matrimonio sean redactados por especialistas en derecho de familia, con los medios suficientes para analizar la voluntad de los futuros firmantes, redactar las cláusulas de manera clara y terminante, así como de probar la intención real al firmar el documento, pues de lo contrario se pueden incurrir en ambigüedades que pueden confundir la autonomía de voluntad con su verdadero alcance.

Derecho de Familia

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