18 de febrero de 2019.
El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha reconocido la incapacidad permanente a una mujer víctima de violación al determinar que las secuelas psicológicas de la agresión se mantienen veintidós años después y le impiden desarrollar con plena eficacia y habitualidad cualquier actividad laboral.
Señala la Sentencia que la afectación psicológica que sufre la víctima “determina una limitación funcional que le impide llevar a cabo cualquier actividad laboral de forma eficiente y conforme a los mínimos requerimientos que son imprescindibles en cualquier profesión”.
Considera la Sala, asimismo, que “la ansiedad postraumática que sufre se presenta tanto en trabajos de exigencia física como en los sedentarios por cuanto no se trata de una afección física sino psíquica”. Destaca la Sentencia que, según los indiscutidos hechos probados, la recurrida lleva padeciendo este calvario psíquico desde el año 1997, sometida a tratamiento continuo, con una clínica que produce una «interferencia significativa» en su vida personal, social y familiar y con acentuación de la sintomatología como consecuencia de la puesta en libertad de su agresor”.
Abogado.
