27 de mayo de 2021

Actualizado: 8 de noviembre de 2021


Custodia compartida: necesaria actitud de respeto y comunicación razonable entre los progenitores

El régimen de guarda y custodia compartida no es una medida excepcional, sino que, especialmente a partir de la Sentencia del Tribunal Supremo 257/2013, de 29 de abril, se considera como la más normal, porque permite que sea efectivo el derecho que los hijos tienen a mantener dicha relación con ambos progenitores (Sentencia del Tribunal Supremo 593/2018, de 30 de octubre).

A lo anterior debe añadirse que el análisis de las cuestiones sobre la guarda y custodia de los menores debe contemplar siempre el prevalente interés del menor, o, en otras palabras, el fin último del art. 92 del Código Civil es posibilitar la elección del régimen de custodia que más favorable resulte para el menor, siempre en su interés.

Pero para que se pueda acordar un régimen de custodia compartida es necesario e imprescindible que exista una actitud de respeto y comunicación razonable entre los progenitores, pero sin exigencia de una relación sin fisuras, o una especial buena relación, porque la clave está en que la existencia de conflictos y diferencias entre los progenitores no se traslade a los hijos, dado que la relación entre los padres solo va a resultar relevante en la medida en la que perjudique a los menores, a su estabilidad y a su desarrollo emocional.

Es por ello, que, en el acto de la vista, el Juez verificará si esa mala relación se ha trasladado, o no, a los menores en el supuesto de que hayan estado expuestos al desencuentro adulto.

El Tribunal Supremo en la Sentencia 51/2016, de 11 de febrero señaló que «[…] la custodia compartida conlleva como premisa la necesidad de que entre los padres exista una relación de mutuo respeto que permita la adopción de actitudes y conductas que beneficien al menor, que no perturben su desarrollo emocional y que pese a la ruptura afectiva de los progenitores se mantenga un marco familiar de referencia que sustente un crecimiento armónico de su personalidad». En la sentencia 350/2016, de 26 de mayo , en un caso de violencia doméstica, el TS señaló que «partiendo del delito sometido a enjuiciamiento y de las actitudes del padre, ejerciendo una posición irrespetuosa de abuso y dominación, es impensable que pueda llevarse a buen puerto un sistema de custodia compartida que exige, como la jurisprudencia refiere, un mínimo de respeto y actitud colaborativa, que en este caso brilla por su ausencia, por lo que procede casar la sentencia por infracción de la doctrina jurisprudencial, dado que la referida conducta del padre, que se considera probada en la sentencia recurrida, desaconseja un régimen de custodia compartida, pues afectaría negativamente al interés del menor, quien requiere un sistema de convivencia pacífico y estable emocionalmente».

En este sentido la STS de 17 de diciembre de 2012, que reitera la 143/2016, de 9 de marzo, refiere que las malas relaciones entre los cónyuges pueden ser relevantes cuando afectan al interés del menor lo que no sucede en casos como el contemplado en la sentencia en el que no se adopta un sistema compartido de custodia cuando las partes se relacionan solo por medio de SMS y de sus letrados, lo que abocaría al fracaso de este sistema que requiere un mínimo de colaboración que aparque la hostilidad y apueste por el diálogo y los acuerdos.

Por su parte, en la Sentencia 23/2017, de 17 de enero, el TS sostuvo que «a la vista de esta doctrina, debemos declarar que la condena del esposo por amenazar a su pareja y a la familia de ésta y la prohibición de comunicación, impiden la adopción del sistema de custodia compartida, dado que el mismo requiere una relación razonable que permita el intercambio de información y un razonable consenso en beneficio de los menores, que aquí brilla por su ausencia, por lo que procede desestimar el recurso de casación».

Prohibición de un régimen de custodia compartida en supuestos en los que los progenitores estuvieran incursos en un proceso penal

El artículo 92.7 del Código Civil determina la imposibilidad de fijar una custodia compartida cuando cualquiera de los padres estuviera incurso en un proceso penal iniciado por atentar contra la vida, la integridad física, la libertad, la integridad moral o la libertad e indemnidad sexual del otro cónyuge o de los hijos que convivieran con ambos. Especificando, el precepto, que tampoco procedería la custodia compartida cuando existieran indicios fundados de violencia doméstica.

Pero tal prohibición no puede entenderse con carácter absoluto sino que, como recuerda el Tribunal Supremo en la doctrina expuesta, su interpretación debe atemperarse al superior interés del menor, ha de ser ese interés superior del menor lo que debe primar a la hora de interpretar esa prohibición debiendo huir de interpretaciones formalistas y encorsetadas que conduzcan a cerrar el paso a toda posibilidad de fijar una custodia compartida por el mero hecho de que exista una denuncia por maltrato que, en nuestro sistema procesal, produce automáticamente la incoación de un procedimiento penal. Al contrario, deberá analizarse las circunstancias concretas para determinar si ese automatismo que a veces se predica del apartado 7 del art. 92 del Código Civil lejos de proteger el interés del menor, lo que hace es perjudicarle. Lógicamente deberán valorarse en cada caso, la naturaleza y relevancia de los hechos denunciados, la influencia que en el futuro van a tener sobres las propias relaciones de los padres y muy fundamentalmente si esos hechos y su proyección futura han tenido alguna incidencia sobre los hijos menores.

En este sentido, se han pronunciado numerosas Sentencias, como por ejemplo la de la Audiencia Provincial de Valladolid de 23 de febrero de 2021.

Los desprecios del padre hacia la madre hacen inviable un sistema de custodia compartida 

El Tribunal Supremo, en su STS de 27 de octubre de 2021, desestimó el recurso de casación que había interpuesto el padre solicitando que se acordase la custodia compartida. Señala la Sentencia que “En el presente caso no es conveniente adoptar el sistema de custodia compartida pues, de los hechos probados en la sentencia penal, queda acreditado el desprecio del padre hacia la madre, y el tono vejatorio y humillante con que se dirigía a ella, por lo que resulta inimaginable cualquier tipo de comunicación entre los progenitores, y es impensable que se dé el necesario intercambio de información de las cuestiones que afectan a los hijos, ni el apoyo o respeto mutuo como padres, ni la comunicación a los niños de un clima de lealtad mutua”.

 

Si esta información le ha sido útil le agradecemos mucho que nos valore con  5 estrellas en GOOGLE a través de ESTE ENLACE.

 

Otros artículos de interés:

Derecho de familia: ¿Cómo conseguir la guarda y custodia compartida?

¿Conoce los distintos regímenes económicos matrimoniales existentes? ¿Que implica la sociedad de gananciales?

Criterios de actuación judicial en materia de custodia compartida.

¿Cuándo procede y cuándo se extingue la pensión compensatoria?

Atribución del uso de la vivienda familiar al cónyuge custodio y posterior convivencia marital con un tercero.

Divorcio e hipoteca de la vivienda. Posibles soluciones.

¿Todos los hijos tienen los mismos derechos cuando hablamos de pensiones de alimentos?

 

Contacto

Valóranos en Google
Si esta información le ha sido útil le agradecemos mucho que nos valore con 5 estrellas en GOOGLE haciendo click en el siguiente botón.
Otros lectores ya lo han hecho y esto es lo que opinan...

Recibe presupuesto sin compromiso

¿En qué podemos ayudarle?

Rellene el formulario o llámenos al +34 983 377 435. Estaremos encantados de atenderle.

Nombre*
Protección de Datos*